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Por Francisco Leo

ñDurante el 11 de octubre en Talca, murieron 3 personas y salió gravemente herido un menor de edad en su centro de trabajo. No está muy claro como sucedió todo, ya que la prensa a sido bastante cuidadosa en no hablar sobre cualquier cosa relacionadas a las condiciones de trabajo. Sin embargo, al parecer, un trabajador cayó a una cuba de 400 litros donde se produce ají. A su rescate fueron 3 trabajadores más, de los cuales 2 murieron por emanación tóxica (al parecer inhalación de ácido sulfídrico).El mismo martes de 11 de octubre, muere un sargento de carabineros por haber sido golpeado al fiscalizar una carrera clandestina.Rápidamente, la vocera de gobierno, Camila Vallejo (Partido Comunista), salió a dar declaraciones destacando a carabineros, los intentos del gobierno por contactar a la familia, señalando que “no puede quedar impune esta muerte y tenemos una legislación clara, concreta y vigente en nuestro país que establece las penas más altas para quienes asesinen o le quiten la vida a un carabinero”. La prensa no tardó en dar amplia cobertura a la muerte del carabinero y a las declaraciones de la vocera de gobierno, mientras que este mismo le dio claro espacio en su agenda.¿Por qué la muerte de 3 trabajadores no llegó a la agenda? ¿por qué el sistema político puso sobre el gobierno una presión que no puso al enterarse de que un menor de edad casi muere trabajando? ¿por qué el gobierno que “ama la infancia”, cuyo presidente no pierde oportunidades de aparecer junto a niñes no se indignó? Queda claro, que para el gobierno, nuestras vidas y condiciones en las que trabajamos son menos importantes que congraciarse con una institución asesina y corrupta.