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Por Carmen Serrano

Durante el último tiempo se ha publicitado diferentes series televisivas atribuibles a un apocalipsis en donde diferentes fenómenos naturales afectan a la humanidad, nunca pensaríamos que la realidad ecológica, social y económica que vive el mundo actual, superaría la ciencia ficción, es así como algo impensado se vio venir de golpe y sin siquiera imaginarlo, el agua comienza a cotizar en el mercado de materias primas de cotizar en mercado de materias primas de Wall Street.

A nivel mundial, han surgido artículos desde el plano científico que alertan, sobre la continuidad de la especie humana en el planeta para los próximos cincuenta años, considerando que ya estamos inmerso en un complejo panorama, el que avanza de manera muy rápida, sin soluciones concretas a mediano plazo, en donde la sobre explotación de los recursos, la contaminación del mar, la pérdida de biodiversidad, el derretimiento de los glaciares y sin duda la más preocupante la falta de agua dulce en algunos territorios a nivel mundial, así como lo sucedido en el estado de California en Estados Unidos, durante el mes de septiembre el calor y los incendios forestales devastaron la costa oeste de los Estados Unidos, generando el ingreso del agua a la bolsa de Wall Street.

Es decir, ahora los inversionistas pueden apostar sobre la escasez o abundancia del agua para un futuro cercano, tan cercano como el 2021, para su entrada a la bolsa, el agua cotizó dentro de un índice llamado “Índice del Agua Nasdaq Veles California”, del grupo financiero CME. Con esto, establecieron que en su primera cotización que la cantidad de un millón 233 mil litros de agua tengan un costo de 486 dólares, algo así como 351.770 pesos chilenos.

El grupo CME explica en su sitio web que el precio se estableció como un valor promedio de acuerdo a los contratos que existen de derechos de agua y a las ventas de esos derechos de uso en las regiones más grandes y comercializadas de California, que son: la Cuenca Central, Cuenca del Chino, Cuenca Principal de San Gabriel y la subárea alta de la Cuenca de Mojave. Lo que se busca al utilizar este índice es que el precio del agua sea supervisado, no se encarezca de manera abrupta y cuente con la mayor transparencia para quienes coticen.

Que el agua entrara en el ‘juego’ de la oferta y la demanda es algo que ya había ocurrido en otros sitios. En otras naciones existen mercados de agua y bancos de agua, donde se establecen acuerdos entre personas (concesionarios) que cuentan con derecho de uso del agua y productores que la necesitan, para ofrecer o realizar algún producto o servicio. Es decir, desde antes se negociaba el uso del agua, aunque no deja de ser llamativo e importante que ahora esto se formalice en la Bolsa y respecto al estado más importante para la economía de Estados Unidos. La medida busca regular su precio o cotización frente a las necesidades en un futuro cercano en California, en específico respecto al uso industrial y agrícola.

Muchos comentaban que el agua se comenzaría a cotizar como lo es el petróleo y el oro, pues no es exactamente como se creía, el petróleo es una materia prima energética. El oro es una materia prima de metales preciosos. Ambos son parte de un mercado que se le llama “real”, pues la apuesta que realizan inversionistas es sobre un valor diario y real conforme a la oferta y la demanda de dichas materias. Mientras que el agua se encuentra en un “mercado futuro”, donde las apuestas son sobre la demanda del recurso en un futuro cercano. Es decir, son parte de diferentes instrumentos financieros. Aunque en ocasiones excepcionales el oro y el petróleo sí entran a una bolsa de “futuros”.

 La llegada del agua a la bolsa fomenta que se pueda comenzar a cotizar el agua en otras partes del mundo, donde el servicio del agua también es privado, como lo es en Chile. También hará que las empresas y servicios se muevan hacia otras partes de Estados Unidos, donde el servicio del agua sea menos encarecido para que el negocio sea más rentable, pues si sube el precio del agua, sube el precio de los servicios que necesiten de esta, lo que podría generar aún más, la sobreexplotación de los recursos, que quiere decir esto, que al inversionista le interesa asegurar que le vas a pagar y que va a recibir dinero independientemente de la salud de las comunidades y del ciclo del agua y sus ecosistemas, tenemos que considerar que el agua no es infinita, ni tampoco la puedes fabricar, prácticamente le están poniendo un precio a la vida.

¿Quiénes se benefician con la entrada del agua a la bolsa de comercio ?

Sin duda los principales beneficiados son los inversionistas, los agricultores californianos y el ejercicio mercantil internacional. Lo que se espera es que la estructura agrícola, aproveche estas inversiones para brindar mejoras a las condiciones hidráulicas, que son muy costosas, con esto se mejore la calidad de producción y hasta se puedan hacer construcciones de represas o revestimientos de ríos.

Ahora bien, el hecho de que sea algo acotado a California no significa que a nivel global el cuidado del agua y su escasez dejen de ser un problema que necesita atenderse. Y hay riesgos de que la proliferación de este tipo de medidas privilegie los negocios, antes que el cuidado del recurso natural.

La escasez hídrica en Chile.

Chile no está muy lejano de este mercado, manteniendo el agua privatizada y los derechos del uso de agua en manos de privados, siendo principalmente del rubro empresarial, en el último tiempo, se ha visualizado zonas de escases hídrica, realidad que contrasta con lo establecido por las Naciones Unidas, en donde señalan que Chile se encuentra fuera de la zona de escasez, según los límites establecidos por las Naciones Unidas. Desde el Instituto de Biodiversidad y Ecología de Chile, más de 400 mil habitantes no tienen acceso al agua potable. Ante esto, el hidrólogo Cristián Frêne señala que “el agua está distribuida de manera muy dispar. En el norte tenemos una escasez estructural, en el centro tenemos agua bastante limitada y en el sur hay una sobreoferta”. Para el experto, el problema radica en el mal uso de los ecosistemas a lo largo del territorio nacional, los cuales “son degradados, maltratados y de esa manera pierden esa capacidad de almacenar agua”.

Según la Dirección General de Aguas de Chile, para febrero del año en curso, mantiene vigentes siete decretos de escasez de agua, que equivalen a 72.542 kilómetros cuadrados, lo que representa un 9% de la superficie total del país y contempla comunas como Constitución, Maule, Vicuña, La Serena y otras 43. Además, dentro de los decretos destacan tres provincias, la de Petorca, Quillota y Marga Marga. Lo anterior no quiere decir que sean las únicas zonas identificadas, considerando lo visualizado y denunciado por la comunidad a lo largo del territorio nacional, el agua sigue siendo otorgada a la gran empresa, por sobre el derecho humano de acceder a este vital elemento, así como también, se ha visualizado comunas en donde deben racionar el agua para consumo humano, mientras tanto el gobierno sigue utilizando el vital elemento para reprimir a la misma población que se manifiesta por los derechos humanos, desde octubre del 2019.

El mundo y la falta de acceso al agua.

Unos 2200 millones de personas en todo el mundo no pueden acceder a servicios de agua potable gestionados de manera segura, 4200 millones no cuentan con servicios de saneamiento seguros y otros 3000 millones carecen de instalaciones básicas para lavarse las manos. Las brechas en el acceso a fuentes de abastecimiento de agua y saneamiento, el crecimiento demográfico, el uso intensivo de agua, la mayor variabilidad de las precipitaciones y la contaminación son factores que se conjugan en muchos lugares transformando al agua en uno de los principales riesgos para la erradicación de la pobreza, el desarrollo sostenible y el progreso de la economía.

En el mundo interconectado y en constante crecimiento que vemos hoy, las consecuencias de dichas tensiones son de carácter local, nacional, transfronterizo, regional y mundial. Sin duda las repercusiones afectarán de forma desproporcionada a los más pobres y los más vulnerables.

Es la comunidad los consumidores finales del vital elemento, así como también, ya es mega conocido las acciones que debemos realizar como individuo para el cuidado del agua. Es momento en que los poderosos realicen los cambios que le exigen a la comunidad, es inentendible que quieran ahorrar un bien común para el futuro, a través de acciones o bonos para empresas, empresas que finalmente con sus acciones y actividades destruyen ese mismo futuro.

Es importante mantenerse alerta, frente a lo acontecido en Estados Unidos, ya que, se abre una gran ventana para los inversionistas chilenos, no debemos olvidar que estamos en un sistema capitalista, en donde es prioridad los intereses empresariales por sobre la vida de las personas y los ecosistemas.