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No hubo juicio ni legal ni político para Gonzalo Blumel y, una vez, en nuestro país la impunidad parece perpetuarse al igual como sucedió en la llamada “transición a la democracia” en los años noventa.

No hubo acto, declaración o algún atisbo de la candidatura de Blumel hasta que fue inscrita. Quizás quería pasar desapercibido, así como pasaron también delante de sus ojos cientos de mutilaciones, torturas, represión y muerte cuando él era ministro del Interior.

Gonzalo Blumel llegó al ministerio del Interior el 28 de octubre de 2019 y ocupó el cargo hasta el 28 de julio de 2020. Durante ese lapso de tiempo la violencia estatal se recrudeció y actúo a gran escala. Sin ir más lejos, los informes realizados por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), Amnistía Internacional (AI), Human Rights Watch (HRW) y Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACDH) son lapidarios y no dejan espacios a dudas: Chile violó masiva y gravemente los Derechos Humanos.

El informe de la CIDH deja constancia de la violación al derecho a la vida; del uso desproporcionado de la fuerza en el contexto de manifestaciones, incluidas lesiones a personal que realizaba labores de auxilio y asistencia médica; constata un elevado número de personas que han sufrido traumas oculares como consecuencias del impacto de perdigones o bombas lacrimógenas usados por Carabineros. Además, consagra casos de torturas y tratos crueles, inhumanos y degradantes en contexto de las detenciones, donde se denuncian “simulacros de ejecuciones, grave maltrato físico y verbal, golpizas, hacinamiento en lugares sin ventilación y vejaciones injustas a niños, niñas y adolescentes”, entre otros actos.

Destaca las denuncias de violación sexual y abusos sexuales también en el contexto de las detenciones, donde se “habrían llevado a cabo violaciones y abusos sexuales a personas detenidas, desnudamientos forzados, sentadillas, amenazas de violación y otras formas de maltrato sexual”.

A pesar de lo lapidarios de los informes internacionales cuando Gonzalo Blumel era ministro del Interior, el “Acuerdo por la Paz” firmado entre cuatro paredes por la misma clase política que profundizó el modelo por más de 30 años pudo más y es por ello que ahora, sin ningún tipo de vergüenza, Gonzalo Blumel postula a la Convención Constituyente por el distrito 10, mismo distrito donde murieron Abel Acuña y Mauricio Fredes producto de accionar policial, mismo distrito donde Gustavo Gática fue cegado y cientos de personas sufrieron las mutilaciones de sus ojos y la represión policial a gran escala.

Ahora, Blumel y un grupo de su sector político levantan una “polémica” por la inscripción de la fanática ultraderechista Teresa Marinovic en la misma lista que él, como si fuera parte de un plan para olvidar quién es realmente Gonzalo Blumel, puesto que, por más que busquen diferenciarse, pertenecen al mismo grupo minoritario que no dudará en ocupar los métodos más crueles para mantener sus privilegios como ya lo han hecho varias veces en la historia de Chile.