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Por Emilia André

Psicologa feminista

La adolescencia es una etapa de la vida en la que muchos jóvenes experimentan una serie de cambios físicos, emocionales y psicológicos. En Chile, la depresión y el suicidio en los adolescentes son problemáticas preocupantes que han sido objeto de estudio y análisis en los últimos años.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicado en 2021, Chile se encuentra entre los países de América Latina con mayores tasas de suicidio en adolescentes de entre 15 y 19 años, con una tasa de 9,3 por cada 100.000 habitantes en 2019. Esta cifra representa un aumento respecto al informe anterior de la OMS, publicado en 2016, en el que Chile registró una tasa de 9,6 por cada 100.000 habitantes.

Asimismo, de acuerdo con el Ministerio de Salud de Chile, la depresión es uno de los principales problemas de salud mental en el país y afecta a una gran cantidad de adolescentes. En 2020, un estudio de la Universidad de Chile reveló que el 34,8% de los estudiantes de enseñanza media había experimentado síntomas de depresión durante el último año.

La depresión en adolescentes puede tener una serie de factores de riesgo, entre ellos, el bullying, la presión social, la falta de apoyo emocional y la exposición a experiencias traumáticas. Estos factores pueden aumentar la vulnerabilidad de los jóvenes a la depresión y, en casos extremos, al suicidio.

La pandemia de COVID-19 ha sido un factor que ha exacerbado estos problemas en los adolescentes chilenos. De acuerdo con un estudio realizado por el Ministerio de Salud en 2020, la pandemia ha tenido un impacto significativo en la salud mental de los jóvenes, y se ha registrado un aumento en los casos de depresión y ansiedad. Asimismo, el estudio destacó que los adolescentes que experimentan sentimientos de soledad y aislamiento tienen mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental.

Es importante destacar que la depresión y el suicidio en adolescentes no son inevitables, y existen medidas preventivas y terapéuticas que pueden ayudar a los jóvenes a superar estos desafíos. Es fundamental que los adolescentes tengan acceso a recursos de salud mental, como terapia y medicamentos, cuando sea necesario. También es necesario fomentar un entorno de apoyo, donde los adolescentes se sientan cómodos compartiendo sus sentimientos y preocupaciones.

La prevención del suicidio en adolescentes debe ser un enfoque integral, que involucre a los padres, educadores, profesionales de la salud y a la sociedad en general. La educación y la conciencia también son fundamentales para abordar esta problemática. Los adolescentes deben ser educados sobre la salud mental, para que se sientan cómodos hablando sobre sus sentimientos y pensamientos. Es necesario que la sociedad comprenda la importancia de la prevención del suicidio y que se implementen políticas públicas que promuevan la salud mental en los jóvenes.