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Por Fundación Rukawe

Bien sabemos que la dictadura impuso a sangre y fuego el proyecto neoliberal, lo que por supuesto excede con creces el mero cambio de orden jurídico, puesto que tiene por objetivo la modelación de la sociedad en su conjunto, así como de los individuos que la componen. En el marco de esa perspectiva es que en este artículo se abordará cómo afectó dicho proceso en términos de vivienda y territorialidad.

I

Uno de los primeros objetivos de la dictadura, valiéndose de la represión por supuesto, fue barrer con la organización obrera y popular. En el caso de los pobladores, una de las primeras estrategias de la dictadura fue aplastar al movimiento de pobladores, para luego recurrir al desplazamiento forzoso de comunidades enteras hacía zonas periféricas e incluso semi-rurales. Esto último fue clave para destruir el tejido asociativo de los pobladores.

Actualmente, existen diferentes grupos sociales y políticos de pobladores que se organizan en el marco de la reivindicación de conseguir viviendas, quienes han desarrollando destacables luchas, sin embargo no existe un movimiento de pobladores con la fuerza y capacidad de articulación y movilización que alguna vez conocimos.

II

Debido a los desplazamientos forzosos, pero por sobre todo a la liberalización del mercado de la vivienda, la flexibilización del uso de suelos y la desregulación de la producción de viviendas sociales, se dio inicio a un proceso de marginalización espacial con origen económico. Los territorios, donde antes se emplazaron las comunidades, fueron “revalorizados” de acuerdo a los dictámenes del mercado y el capital, lo cual los volvió -en la práctica- inaccesible para las grandes mayorías.

Así, el desplazamiento hacia la periferia ha afectado en el acceso a diferentes servicios, a la ciudad en general y alarga los tiempos de traslado al trabajo de forma significativa, lo cual es algo muy propio de la jornada laboral de la clase trabajadora y es un esfuerzo extra no reconocido en prácticamente ningún salario.

III

El desplazamiento de las comunidades no acabó solamente con la organización de pobladores, también produjo un quiebre en la memoria histórica, eliminó el sentimiento de pertenencia al territorio y autoreconocimiento de los pobladores como tal. Esto abrió la posibilidad de crear una nueva subjetividad desarraigada, sin sentido de pertenencia social y con una carga ideológica neoliberal individualista.

También afectó directamente la relación respecto a la vivienda propia, ello puesto que -en la práctica- muchas familias y personas pasan años malviviendo, pululando de un lugar a otro, hasta que algunos pocos logran un lugar definitivo. Quizás un ejemplo bastante visible de la creación de nuevas narraciones es la de “comprar tu pequeño castillo”, lo cual implica aislarse del resto de la comunidad y volcarse “hacia adentro”, renunciando al espacio público.

IV

Parte de los objetivos políticos que se planteó la dictadura fue crear una institucionalidad ajustada al modelo neoliberal. Dentro de un conjunto de medidas más amplio, se acabó con la planificación de producción de viviendas sociales y se dejó en manos del mercado dicha tarea, también se flexibilizó el uso de suelos en línea de beneficiar los intereses inmobiliarios, en ese marco nació la política de subsidios habitacional. Dicha política, cabe enfatizar, tiene por fundamento el canalizar hacía el mercado la demanda habitacional. Esto, por cierto, abrió un suculento ciclo de acumulación favorable a inmobiliarias y constructoras.

V

La conjunción del desmantelamiento del movimiento de pobladores, la creación de política de subsidios habitacionales, el establecimiento del crédito como opción predeterminada para acceder a todo aquello que no es posible alcanzar mediante ahorros (junto a su consecutivo endeudamiento), generó que las clases populares perdieran casi toda su autonomía respecto al Estado y mercado al momento de buscar soluciones habitacionales.

VI

Todas las sociedades moldean a los individuos de manera que estos se ajusten a la forma específica que toma dicha sociedad. En este caso, la dictadura implementó un proyecto social neoliberal que requiere un tipo de sujeto con ciertas características, como el individualismo, el egoísmo y la competencia. En vivienda esto también tiene un impacto, ya que el sujeto neoliberal no solo tiene exclusivamente ambiciones individuales, sino que que visualiza como única forma de incidir en su realidad es mediante el consumo constante y el voto esporádico. Por lo tanto, muchos no están dispuestos a asociarse como pobladores, luchar colectivamente por un beneficio colectivo. Aunque, cabe agregar, que quienes sí están dispuestos a ello, no necesariamente lo hacen con perspectivas de una comunidad organizada en torno a sí misma, sino de manera puramente funcional a sus propios intereses individuales o familiares.

Esto se ve fomentado también por la dinámica de competencia por subsidios que a nivel individual y colectivo nos enfrenta los unos a los otros, en vez de unirnos por un bien común.

V

Actualmente existe una enorme acumulación de déficit habitacional producto de la incapacidad del mercado de satisfacer la necesidad de vivienda con los medios económicos que dispone la clase trabajadora. Frente a esta situación, el Estado entrega un subsidio cuya inversión es acaparada por grandes inmobiliarias y constructoras. Sin embargo, las viviendas producidas no son sólo insuficientes, sino que, debido a características como sus dimensiones, acumulan déficit habitacional muy luego. Por lo tanto, se crean viviendas que generarán demanda de vivienda que es susceptible a ser nuevamente canalizada en las mismas inmobiliarias y constructoras.

Otras repercusiones de esta dinámica es que las viviendas se construyen “en serie”, sin innovación ni ajuste a las necesidades de quienes las habitan. Tampoco toman en cuenta cómo repercute en el barrio ni frente al medio ambiente y la grave crisis ecológica que atravesamos.

VI

Por mucho que se bulle el Plan de Emergencia Habitacional y su impacto en el déficit habitacional, lo cual es bastante cuestionable, no aborda ninguna de estas cuestiones fundamentales heredadas de la dictadura. Tenemos todavía mucho trabajo pendiente.