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Colectivo de Familiares y Amigos de Rodriguistas Caídos

En el escenario actual, abierto por la revuelta popular de nuestro pueblo, la confrontación de clases sigue expresándose de forma multifacética a lo largo y ancho de todo el país, particularmente adquiere importancia para nosotras y nosotros, como Colectivo de Familiares y Amigos de Rodriguistas Caídos, la lucha por la libertad de todas y todos los prisioneros políticos y la lucha contra de la impunidad.

La historia del enfrentamiento de clases en Chile, nos muestra la importancia que tienen, para las clases dominantes, la serie de instrumentos y políticas represivas y de impunidad a objeto de reconfigurar y garantizar la dominación y la perpetuación del régimen de explotación y miseria. En este sentido, llamamos a no bajar la guardia, a solidarizar con cada lucha y esfuerzo organizativo de nuestro pueblo por dotarse de organización, fuerza y proyecto radical de transformación.

Debemos adelantarnos y denunciar cada política y maniobra de impunidad, debemos resaltar, conmemorar y traer al presente de lucha cada experiencia combatiente de nuestro pueblo. En este marco, recordamos a los 12 hermanos y hermanas rodriguistas que, debido  a su compromiso, actitud y voluntad de lucha contra la dictadura y su proyecto histórico, sufrieron la venganza de los cuerpos represivos y de las clases dominantes. 
Nuestras hermanas y hermanos se opusieron a la negociación, a la maraña de los acuerdos nacionales y al alargue de la dictadura con disfraces civiles y con participación de conversos, oportunistas y reformistas.

Representaban con su lucha y lo siguen siendo, la lucha contra esa impunidad de ayer y de hoy. Están presente no solo en los recuerdos de familiares, compañeros y compañeras, organizaciones, están por todos lados, en cada piedra lanzada, en cada barricada levantada, en cada rayado, en cada lucha reivindicativa por los derechos del pueblo y la clase trabajadora. Están con nosotros, en las reuniones, en las marchas, cacerolazos y enfrentamientos callejeros. No fueron y no son víctimas, murieron luchando, decididos a enfrentar a la dictadura y su perpetuidad, por ello, su ejemplo es de vida, su experiencia es presente y futuro, no es de llanto ni martirio.

La fuerza, recurrencia y densidad de lucha de nuestro pueblo dejan huellas imborrables en las diversas generaciones de luchadoras y luchadoras, por eso no olvidamos a nadie en esta tarea por reconstruir la experiencia de organización y combate de la clase trabajadora y el pueblo. Hoy día, esa experiencia nos debe ser útil para enfrentar el escenario de impunidad y perpetuidad del régimen de dominación al cual quieren llevarnos las clases dominantes y sus diversas expresiones políticas. Debemos redoblar esfuerzos por conquistar sin ninguna condición la libertad de todas y todos los presos políticos y castigar aquellos esbirros que se ensañaron con nuestro pueblo en el contexto de la revuelta. La represión y la impunidad son elementos centrales y ordenadores en el entramado de la dominación, luchar contra estos dispositivos es fundamental para garantizar la organización y las luchas, así como para posibilitar el rearme del movimiento popular, las proyecciones de éste y la construcción de una alternativa anticapitalista que asegure de una vez por todas la felicidad plena de nuestro pueblo.