Compartir

Desde el viernes 30 de octubre, la Sección de Máxima Seguridad dentro de la Cárcel de Alta Seguridad (CAS) se ha visto agitada por las movilizaciones de quienes están privados de libertad dentro de sus muros. Los internos del recinto penitenciario han decidido rechazar la comida que se les entrega, y en algunos casos se han negado a salir al patio, a modo de protesta por la reanudación de las visitas, que se han visto suspendidas desde marzo. Dentro de los presos movilizados se encuentran Mauricio Hernández Norambuena, conocido también como Comandante Ramiro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, y Francisco Solar, preso político anarquista.

La movilización al interior de los muros de la CAS se ha visto acompañada de agitación al exterior. Organizaciones sociales y políticas como la Organización de Familiares y Amigxs de lxs Presxs Políticxs (OFAPP) y la Coordinadora 18 de Octubre han convocado a jornadas y mittings para agitar por la reanudación de las visitas a las cárceles, bajo la consigna “aislamiento es tortura”. El miércoles 4 de noviembre, la OFAPP lideró la entrega de una carta a Gendarmería y al Ministerio de Salud con la demanda del retorno de las visitas, la cual leía lo siguiente: “La ola ya pasó, y no gracias a la autoridad penitenciaria. Ahora vemos que el proceso de desconfinamiento ha incluido a toda la población adulta en las más variadas ocupaciones, las ciudadanía ha mantenido su derechos de propiedad, de consumir lo que le venga en gana, y la nueva normalidad lo asegura, pero nos preguntamos: ¿y el derecho aún más básico de hacer familia?, ¿Ese derecho que el estado está conminado a proteger, “la familia”, en qué lugar queda cuando es la familia de una persona privada de libertad?”

Aún no se han dado a conocer respuestas de Gendarmería frente a la movilización en la Sección de Máxima Seguridad, ni frente a la carta entregada por organizaciones sociales.