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Hoy, 7 de octubre, se cumple un año desde el inicio de las evasiones masivas que fueron protagonizadas e impulsadas por las y los estudiantes secundarios, quienes abrieron las puertas al pueblo a no tan solo evadir el pasaje, que alcanzaba los 830 pesos, sino que también a responder las injusticias que la clase dominante ejercía impunemente por sobre la población.

Fueron en respuesta a estas evasiones donde los dueños del país sacaron a relucir sus principios egoístas y desconectados de la realidad que se vive día a día. Un ministro de gobierno, representando fielmente los intereses del empresariado, señaló que madrugar podría hacer que la gente se ahorre los 30 pesos de alza que había en el pasaje del transporte público, dicha aseveración es bastante fácil de realizar cuando no se trabajan más de 45 horas semanales como el común de la población, ni cuando te tienes que ir a encerrar a un sistema de transporte que colapsa a diario y que, además, es ridículamente caro y tremendamente indigno. Frases como la anterior denotan por un lado el desinterés del Estado y sus instituciones de mejorar efectivamente la calidad de vida de los y las trabajadoras de Chile. Mientras al mismo tiempo muestran la real cara de quienes nos gobiernan, una cara sanguinaria, sedienta de poder y llena de soberbia, individualismo y egoísmo del cual el pueblo es el principal víctima.

Sabemos que hoy siguen ocurriendo injusticias, que seguimos teniendo a los mismos de siempre en el poder, que la crisis que atraviesa el país la seguiremos pagando como pueblo, que la represión no ha cesado y que por lo mismo nos queda un largo camino de lucha y organización por delante. Tener consciencia de este largo proceso y de la necesidad de la dignidad popular es el legado que nos dio el ejemplo de las evasiones, es la chispa de rebeldía que encendió muchas consciencias y que cambió sin vuelta atrás las condiciones históricas en las que el pueblo se enfrenta a las injusticias del sistema capitalista y neo-liberal, terminando con la impunidad de los poderosos mediante la respuesta popular generalizada a través de la protesta y la reinstauración de la organización de los territorios mediante asambleas y coordinaciones.

En algunos días más cumpliremos un año desde el histórico 18 de octubre que dio inicio a la revuelta popular que no pudo ser destruida ni con una pandemia de nivel global y que hasta el día de hoy está presente en nuestro pueblo mediante la organización popular, las asambleas y coordinadoras territoriales, en las ollas comunes, en los rayados plasmados en las paredes, en las cicletadas y en el espíritu de lucha que late en el corazón de los y las explotadas de Chile.