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Dani K. Arroyo

En Santiago existe un establecimiento de salud que se mantuvo abierto durante los días más duros de la crisis sanitaria, a pesar de no contar con las medidas mínimas de seguridad para operar aún fuera de un contexto de crisis sanitaria –y de no prestar servicios esenciales – sin siquiera efectuar la entrega de medicamentos, operar con ambulancias ni prestar atención a urgencias respiratorias. Los contagios que hubo en este recinto, principalmente entre pacientes postrados, no fueron gran sorpresa para los trabajadores y trabajadoras, que, conforme denuncian, observaban cómo se incumplían protocolos del Ministerio de Salud a mediados de junio. La sanitización de espacios, conforme indican fuentes internas,  no se realizaba sino hasta días después de los contagios, aún cuando la normativa vigente señala que debiera ser una acción inmediata; además, no había entrada diferenciada para personas con síntomas respiratorios, como también exigía la autoridad sanitaria. El recinto en cuestión sería el Servicio Médico de la Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (DIPRECA), ubicado en Mac Iver 257, el cual se encuentra bajo la jefatura de Juan Antonio Sierra Díaz.

Este nivel de precariedad y desobediencia frente a las normas mínimas sanitarias, denuncian sería una fuente de preocupación para quienes deben trabajar en el recinto. “Ya estoy cansado de ver los malos tratos que esa institución tiene para con la gente (trabajadores e inclusive beneficiarios, que no siempre son carabineros), los trabajadores no tenemos los elementos mínimos de seguridad para evitar el coronavirus”, comenta una fuente anónima que lleva años trabajando en el recinto, denunciando el incumplimiento del protocolo sanitario en este Servicio Médico, al ver el doble estándar que se aplica hacia otros centros médicos vinculados a la institución de Carabineros. “Son años en que la SEREMI no fiscaliza este lugar, no es posible que se haga vista gorda de esto” agrega también la fuente, con un aire de desesperación y cansancio.

Este eventual incumplimiento de la normativa, si bien es particularmente flagrante en el contexto de la pandemia del COVID-19, no es del todo ajena a la institución. El Artículo 129 del Código Sanitario establece que “La instalación, ampliación, modificación o traslado de establecimientos públicos y particulares de asistencia médica, tales como hospitales, maternidades, clínicas, policlínicas, sanatorios, asilos, casas de reposo, establecimientos de óptica, laboratorios clínicos, institutos de fisioterapia y psicoterapia, será autorizada por el Servicio Nacional de Salud, a quien corresponderá también vigilar su funcionamiento”, es decir, la autorización sanitaria es un requisito obligatorio que debe otorgar el Ministerio de Salud a cualquier establecimiento de salud antes de que este pueda iniciar sus actividades, para validar que el establecimiento cumpla con los requisitos mínimos de estructura y organización. Sin embargo, el Servicio Médico de DIPRECA ubicado en Mac Iver 257 opera sin autorización sanitaria alguna desde hace más de 10 años, por lo que, en teoría, estaría inhabilitado para prestar los servicios de salud que brinda actualmente y cuyos servicios han continuado durante el periodo de crisis sanitaria.

Prueba de lo anterior son la serie de documentos accedidos por Primera Línea Prensa a través de la Ley de Transparencia, donde se detalla que la fecha de la última visita del Ministerio de Salud a este recinto fue el 27 de octubre de 1998, es decir, hace 22 años que una autoridad dependiente de la máxima institución sanitaria no pisa el Servicio Médico de Mac Iver 257 para revisar que cumpla con los requisitos mínimos de operación, sin considerar los cambios protocolares y sanitarios que se pueden dar en este extenso lapso de tiempo. Por su parte, el Hospital de Carabineros ubicado en Ñuñoa, que también se encuentra bajo la jefatura de DIPRECA y ha seguido operando durante lo más duro de la pandemia del COVID-19, tampoco cuenta con una autorización sanitaria vigente, según consta en los mismos documentos enviados a este medio. Esta falta de autorización sanitaria en los recintos de salud es una importante inquietud para quienes trabajan en ellos. “Me parece grave que este lugar funcione sin la debida autorización del Ministerio (…) estar funcionando así me parece también un riesgo para los trabajadores de la salud. Ojalá se haga una fiscalización, porque todos deben seguir las mismas reglas, sean carabineros o no”, denunciaron trabajadores del Servicio Médico a Primera Línea Prensa.

Pero la preocupación de los empleados y empleadas del recinto no se da solo por la falta de autorización sanitaria, ni por el incumplimiento del protocolo relacionado con el manejo del COVID-19. El Servicio Médico aludido también presenta graves signos de precariedad a nivel de infraestructura que dificultaría la atención a pacientes y los resguardos para los trabajadores. La ventilación no es adecuada para la prevención del COVID-19, ni otras enfermedades altamente contagiosas; más bien, la circulación de aire podría propagar estas enfermedades. Conforme registros gráficos cedidos a este medio como prueba, habría cablería expuesta en los techos y paredes del establecimiento, lo cual conlleva un riesgo de accidentes para pacientes al igual que trabajadores y trabajadoras de la institución. Por último, la infraestructura del recinto hace imposible cumplir con protocolos de entrada diferenciada para pacientes con síntomas respiratorios.

Lo que ocurre en el Sermed y en el Hospital de Carabineros podría configurarse como un grave incumplimiento sistemático a la normativa vigente del Ministerio de Salud. La operación de un recinto de paupérrima infraestructura, que no se cuadra con los protocolos puestos en marcha como respuesta a la pandemia, y que además opera en este contexto sanitario sin autorización, sería un evidente riesgo para quienes trabajan y se atienden en el recinto, a su vez que el Ministerio de Salud reconoce no haber pisado el recinto de Mac Iver 257 en más de 20 años.