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Sebastián Izquierdo

Por Ignacio Kokaly

La llamaron “Marcha por la Libertad”, pero sus asistentes no tardaron en levantar consignas reivindicatorias al fascismo. Dijeron que querían paz, pero enseguida sacaron un vasto el arsenal de armas que utilizaron para agredir a cualquiera que sospecharan pensaba distinto a ellos. Fue solicitada por una organización cuyo nombre exhibe cercanía con Carabineros de Chile, y se ganaron el resguardo incondicional de estos últimos sin importar los delitos cometidos.

La mañana del 15 de febrero los adherentes de la ultraderecha dejaron al descubierto su rostro más brutal, en una manifestación que culminó en múltiples ataques a la prensa y a terceras personas en el marco de lo que podría calificarse como la primera marcha violenta del “Rechazo”, instancia que abrió el más reciente viaje de Sebastián Izquierdo a tribunales, quien a las 13:00 horas de este viernes, debiera presentarse ante la justicia para su audiencia de formalización.

“Yo soy actualmente fascista, pero no apoyo el fascismo por crimen de odio, porque esta gente en general quiere matar por ser de izquierda. Yo quiero hacer una matanza más selectiva”, dice filosamente un adolescente. Un hombre, por su parte, da vueltas con un cartel que dice “aquí falta Pinochet”, meciéndose sobre una cabeza calva desde su parte más alta. Ambos forman parte del mismo ambiente caracterizado por un mar de banderitas y llamados a rechazar la redacción de una nueva Carta Magna. Entre una masa de personas, se pasean entre vítores los grupos armados que amenazan, y hasta agreden, a todo aquel que sospechen, puede tener un pensamiento diferente al de sus consignas, incluso sin mediar provocación.

De pronto, todo estalla ante la llegada de un pequeño grupo de contramanifestantes, que a varios metros de distancia echan un par de garabatos a los votantes del “rechazo” y empiezan a entonar cánticos populares. Mínima acción, pero solo eso bastó para desatar “la cacería” bajo el comando, según indican reporteros del hecho, del polémico líder del grupo de ultraderecha “Capitalismo Revolucionario”, Sebastián Izquierdo, hoy imputado por lesiones y amenazas que podrían tener un agravante al ser cometidas por motivos ideológicos, razón por la cual, al momento de ser publicado este reportaje, debería estar en la aplicación Zoom para la audiencia de formalización en su contra.

Aquel 15 de febrero, Izquierdo tuvo su primera gloria efímera ante los de su misma especie política. Vestido con una polera negra que en el centro exhibe la leyenda “Orgullo Facho Pobre” y un casco que imita el estilo de las protecciones de guerras de antaño, fue subido a un camión pequeño que manifestantes llevaron para alzarse en movimiento y dar discursos a la masa. Hoy, debe comparecer ante tribunales por aquello que inició su minuto de fama ante los seres del rechazo.

A pesar de todo, la travesía de Izquierdo en las marchas contra la nueva Constitución y su desviación a tribunales no inicia con él en la historia, sino que abre con el documento mediante el cual la Intendencia de la Región Metropolitana autorizó la manifestación del 15 de febrero.

En detalle, el documento, firmado por el Intendente (s) Enrique Beltrán Navarrete, al cual Primera Línea Prensa tuvo acceso para esta investigación, dicta que “esta autoridad regional no tiene inconveniente en la realización de la actividad denominada “Marcha por la Libertad”, autorizando el desplazamiento de los convocados por Las Condes y Providencia.

De igual forma, el documento restringe en cierta manera la utilización de lienzos y equipos de amplificación, y si bien no dice nada sobre camiones o grupos armados de personas, la fecha del escrito pone en entredicho los aditamentos de la marcha.

El texto añade que “los organizadores (…) se comprometen a dar estricto cumplimiento a esta y a la normativa legal vigente, debiendo adoptar todas las medidas necesarias que permitan el normal y pacífico desarrollo de la actividad, Evitando una comisión de faltas, delitos y hechos que atenten contra la propiedad pública o privada, o que alteren el orden público; asimismo, responder por los daños que se ocasionen, y prestar toda la colaboración que les fuese requerida por los tribunales de justicia”, versa parte del escrito.

En esta línea, una misiva firmada por el Intendente Felipe Guevara y enviada a este medio a raíz de un requerimiento para esclarecer lo ocurrido, detalla que el permiso fue solicitado por la organización “Yo Apoyo a Carabineros de Chile”, cuya presidencia se la atribuye Raúl Labán Munizaga, un ingeniero industrial de la Universidad Católica quien además dice ser fundador del medio de comunicación derechista “El Baquedano”.

A través, de sus plataformas, Labán pubicó una mordaz videocolumna titulada “Sebastián Izquierdo/Comunistas Sobre Izquierdo”, relativizando, de paso, los delitos presuntamente cometidos por el líder de “Capitalismo Revolucionario”, cuestionando el profesionalismo de los integrantes del Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago, y acusando tendencias izquierdista tanto en los persecutores como de redactores de artículos de prensa que informaban sobre otras causas asociadas a Izquierdo, archivadas en el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago, constituyendo una sutil defensa a su figura.

Con todo, en la nota final de la Conformidad N°97 para dar autorización a la manifestación, se lee “pase al señor jefe de la zona metropolitana de carabineros de Chile e interesados para su cumplimiento”.

Ningún acto de violencia por parte de los grupos armados de ultraderecha debió haber ocurrido, menos ante la mirada cómplice de Carabineros de Chile. Un sujeto se pasea con una catana u objeto similar a un tanto japonés enfundado en una mochila, varios más lo hacen con palos, cadenas y escudos, todo frente a funcionarios de Carabineros de Chile, que ni se inmutan ante la existencia de estos elementos.

Según otro reportaje realizado por este mismo, ello constituiría, por lo bajo, una falta por parte de los funcionarios, la cual, en caso de configurarse una agresión ante los agentes, podría transformarse en un delito de carácter militar. Y eso, es precisamente lo que ocurre en la siguiente secuencia.

Lo anterior está tipificado en el Decreto 1086, de 1983 y que dicta que “Se considera que las reuniones se verifican con armas, cuando los concurrentes lleven palos, bastones, fierros, herramientas, barras metálicas, cadenas y, en general, cualquier elemento de naturaleza semejante. En tal caso las Fuerzas de Orden y Seguridad Pública ordenarán a los portadores entregar esos utensilios, y si se niegan o se producen situaciones de hecho, la reunión será disuelta”.

Bajo esta lógica, la manifestación no tiene ningún asidero legal más allá de papeles emitidos previo a su realización, donde buena parte de sus disposiciones legales fueron quebrantadas tanto por civiles como uniformados.

Ya han pasado meses desde que Izquierdo se ganó el reconocimiento de sus pares; entre ellos hay de todo, mientras algunos como Labán justifican su figura mientras dicen rechazar sus acciones, otros lo siguen y lo defienden a muerte, convirtiéndolo en casi un referente de la extrema derecha.

Sin embargo, el 2009, aquel referente era aprehendido por funcionarios de Carabineros por robar papitas en una Pronto Copec de Las Condes. Y es que, a pesar de llenar sus redes con discursos sobre el respeto a las leyes y a los valores de la sociedad, el historial de Sebastián Izquierdo, según consta en un reportaje realizado por Radio Bío-Bío, está plagado de encontrones con la ley. El episodio del robo frustrado de papas es uno, no obstante, a ello le siguen dos condenas por hechos aún más portentosos, siendo estos la matonesca golpiza propinada, junto a otros tres sujetos, a un adolescente de 16 años y el desorden provocado en un cuartel de Carabineros.

Además, en otros episodios que Izquierdo ha tenido que estar frente a un juez destaca un robo en lugar no habitado del año 2008 y amenazas contra una mujer en el 2018.

Entre otras cosas, parte del material periodístico explica su “Modus Operandi”, hoy al servicio del “Rechazo”. En detalle, Sebastián izquierdo habría pertenecido al grupo neonazi legión 31, por lo cual, no es raro verlo ejecutar las mismas acciones con su actual grupo de subordinados. La estrategia de ataque escogida por los adherentes a la ultra derecha mantiene similitud con las denominadas “barridas” y consiste, básicamente, en la dispersión de los objetivos para luego reunir un gran número de atacantes e ir en persecución de un solo individuo o grupo reducido de personas. Una vez son alcanzados, los agresores se valen de su superioridad numérica para atacar el brutal y cobardemente a una persona indefensa. Jamás actúan solos.

Sin ir más lejos, el líder de “Capitalismo Revolucionario” no ha sido condenado solo. Denunciado por haber cometido los mismos delitos que se le imputan a Izquierdo, está Roberto Belmar Vergara, de 36 años, que entre las causas archivadas en el Octavo Juzgado de Garantía de Santiago y accedidas por Primera Línea Prensa, figura el intento de usurpación de nombre a su propio hermano en un control de identidad realizado el día 10 de enero de este año, además de otra causa por hurto simple cuyo tribunal de origen es el Juzgado de Garantía de Concepción.

Hoy nuevos antecedentes se suman a las sospechas sobre los vínculos de Izquierdo, particularmente sobre los domicilios que registra. Conforme observó este medio para la elaboración de este reportaje, para efectos legales y de notificación, Izquierdo registra cuatro domicilios, ubicados en las comunas de Santiago (el cual también está registrado a nombre de Belmar Vergara para notificación judicial), Las Condes, Macul y Perailillo, a pesar que en 2009, por la causa del robo de papitas fritas, manifestó ante los tribunales no poseer ningún domicilio, y según señaló un reportaje realizado por Interferencia, jamás ha tenido un trabajo formal.

En su situación, será difícil ver a Izquierdo en la audiencia repitiendo las mismas amenazas y ufanándose de las agresiones que hoy lo llevaron al estrado virtual. Solo la justicia marcará si acaso el referente de la ultraderecha seguirá en circulación.