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Este viernes 6 de noviembre, Lisbeth Martes Contreras, mujer dominicana privada de libertad que llevaba 38 semanas de gestación, comenzó su trabajo de parto en su celda en la cárcel de San Miguel. A eso del mediodía, Lisbeth perdió tapón mucoso y rompió bolsa, suceso en el cual se vio contenida por las otras internas del recinto penitenciario que pedían ayuda al exterior. Aún así, a pesar de un evidente trabajo de parto y mientras las contracciones de Lisbeth aumentaban a una cada dos minutos, las internas denuncian que el personal de salud se negó cuatro veces a atender a Lisbeth. Según antecedentes entregado por el INDH, 81 Razones, Observador de la Violencia Obstétrica y otras organizaciones, Lisbeth habría sido devuelta numeradas veces a la celda tras pedir ayuda durante su proceso de parto.

Fue recién a las 15 horas del mismo viernes, y solo tras la insistencia y presión de múltiples organizaciones, familiares y amistades, que Lisbeth fue trasladada al Hospital Barros Lucos para dar a luz. El Observatorio de la Violencia Obstétrica, en su comunicado al respecto del caso de Lisbeth, incita a “revisar si los compromisos adquiridos después del caso de Lorenza Cayuhan, mujer mapuche que parió engrillada. Si se están o no, efectivamente cumpliendo en ese momento”.

Cabe mencionar que este incidente de violencia obstétrica se da solo momentos después de la audiencia de Lisbeth ese mismo viernes 6 por la mañana, cuando la interna fue deportada. Además, ocurre a menos de una semana de que las internas de el mismo recinto penitenciario denunciaran plagas, falta de agua y condiciones sanitarias paupérrimas en las Torres.

Según la Colectiva Lesbofeminista Zarzamora, ambos Lisbeth y su neonato se encuentran estables y en buenas condiciones de salud.