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A la Cárcel van los Pobres

Dani K Arroyo

A un año del inicio de la revuelta popular, la prisión política se ha vuelto una realidad en la que viven muchos y muchas de quienes se tomaron las calles desde el octubre pasado. Hasta el 27 de mayo del 2020, se contaban 900 personas que pasaron por prisión preventiva en algún momento por causas relacionadas a la revuelta. Sin embargo, el cerco comunicacional y mediático invisibiliza sistemáticamente los relatos de quienes han caído tras los barrotes. El discurso oficial niega rotundamente la realidad actual y presente de la prisión política.

Es precisamente esto lo que la serie documental A la cárcel van los pobres de la agrupación audiovisual Censura Colectiva apunta a desvelar. ¿Quienes son los presos y presas políticos de la revuelta? ¿Cómo han vivido ellos y sus cercanos el proceso de la prisión política? Son las preguntas centrales en las que se enfoca la serie, destinando cada uno de sus capítulos al relato de un caso diferente. La serie pone en relieve las palabras de los mismos presos, de sus familiares y de sus amistades, para reconstruir un relato multifacetico sobre cada experiencia de detención y prisión, y como esta se vive entre todas las personas afectadas. Los fuertes testimonios que comparten los presos y sus cercanos abarcan desde el momento inicial de la detención hasta el día de la realización del capítulo, cuando muchos aún esperan sus audiencias con medidas cautelares, y son levantados con cautela y honestidad por el equipo productor para acabar en un relato fiel a las vivencias de cada familia e individuo.

Desde la individualidad de cada relato, A la cárcel van los pobres construye también una crítica dura y potente contra la represión del Estado, el carácter político de la prisión preventiva y el sistema carcelario en su totalidad. Transversalmente en los cuatro relatos que la serie cuenta a la fecha, los presos y sus familias se enfrentan a una serie de irregularidades, normas burocráticas y barreras que parecen diseñadas para mantener a quienes luchan contra el sistema establecido adentro de los muros de la prisión y fuera de vista, y a sus familias con temor. La vulneración de las familias y de los imputados es el hilo conductor de las experiencias relatadas a lo largo de la serie. Tal como su nombre lo indica, A la cárcel van los pobres también invita a reflexionar sobre el carácter fundamentalmente clasista de la prisión, sea esta política o no.

En parte serie documental, en parte material de agitación sobre la prisión, A la cárcel van los pobres es un material audiovisual indispensable para la construcción de memoria colectiva sobre la revuelta popular y además agitación necesaria para su continuación. El trabajo de Censura Colectiva nos recuerda que quien se olvida de los presos se olvida de la lucha, y nos incita a no abandonar a quienes se encuentran detrás de los muros.

Hasta ahora, la serie documental cuenta con cuatro capítulos: “Caso Lautaro”, “El Viaje”, “Wente Koila” y “Benjamín”, con más en producción, y puede ser visualizada gratuitamente en la cuenta de YouTube de Censura Colectiva aquí.