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Familia Piñera

Por Dani K. Arroyo

Mientras que gran parte del pueblo chileno se enfrenta a la crisis desde una posición de vulnerabilidad que queda en evidencia con la palabra “hambre”, con dificultades para asegurar la comida del día y sin ayuda alguna de la institucionalidad que a penas se digna a entregar cajas de insumos al 40% del 70% más necesitado, la familia Piñera Morel se encuentra en una situación muy distinta a la realidad chilena.

El 2016, Inversiones Odisea, la sociedad que administra gran parte de la fortuna Piñera Morel y que tiene como principales socios a los cuatros hijos del matrimonio, le otorgó un crédito de $26 mil millones a Costa Verde Aeronáutica S.A., sociedad a través de la cual la familia Cueto mantiene el control de LATAM. A principios de mayo de este año, según informa El Desconcierto, la sociedad de la familia Cueto se apresuró en pagar esta deuda la sociedad de la familia Piñera Morel. Sólo dos semanas después de pagar esta millonaria deuda, LATAM se acogió de la Ley de Quiebras estadounidense (el famoso “Capitulo 11” que protege a las empresas y les permite seguir operando mientras reestructuran su deuda) e inició gestiones para recibir ayuda económica del gobierno chileno como salvavidas.

La fuerte amistad entre las familias Cueto y Piñera Morel está bien documentada. Quizás de ahí se entiende que la familia Cueto pague una millonaria deuda, sin ninguna necesidad de hacerlo, simplemente para proteger a un clan amistoso. Sin embargo, existen indicaciones que las razones que explican el actuar de la familia Cueto son más profundas. Según “fuentes conocedoras de la situación financiera de LATAM” que conoce La Tercera, hay una “alta probabilidad” de que existiera un acuerdo previo entre las familias Piñera y Cueto, pactado durante el primer trimestre de este año, para que la deuda se pagara antes de que LATAM pidiera salvataje económico al Estado. De esta forma, los Cueto no serían deudores de los Piñera Morel a la hora del rescate, y pasaría políticamente desapercibido el lazo entre las fortunas de ambas familias. El rumoreado trato a oscuras entre los Cueto y la familia del Presidente, y el posterior rescate de LATAM por parte del Estado con el dinero de todos los chilenos y chilenas, no sería más que otra forma en que la clase dominante se protege a si misma en tiempos de crisis, asegurando sus fortunas.

Pero las maniobras políticas del empresariado, lideradas por el mismo mandatario, no paran ahí. El día 19 de mayo de este año, el mandatario le puso suma urgencia a un proyecto de ley (número de boletín 10162-05) que, entre otras cosas, regula el cambio de fondos de AFP. Este proyecto restringe los cambios de fondos dentro de las AFP de cuatro a 30 días hábiles y también a que los cambios de fondo sean siempre a fondos adyacentes. Es decir, del fondo A sólo se puede pasar al B, del B sólo al A y al C, del C sólo al B y al D, y así sucesivamente. Por ende, para pasar del fondo A al fondo C, se debe pasar primero del A al B, y luego del B al C. Según Pedro Pizarro, subsecretario de Previsión Social, este cambio de ley busca “proteger a los cotizantes”. Sin embargo, según el estudio de  que hizo la Superintendencia de Previsiones en mayo, 303 mil de las personas que se han cambiado de fondos de pensiones han logrado rentar más que lo hacían en sus fondos anteriores. Hasta el exsuperintendente de Pensiones, Alejandro Ferreiro, se cuestiona el real beneficiario de la propuesta ley: “es bueno para el mercado, porque se diluye la posibilidad de aprovechamiento. Pero es malo para el individuo que tiene que tener certeza de cuándo su cambio personal se va a materializar”.

¿En qué se relaciona esta potencial nueva regla de las AFP con el trato entre las familias Cueto y Piñera? Aunque pueden parecer dos temáticas diferentes, Gino Lorenzini, fundador de Felices y Forrados, afirma en un seminario en vivo de esta misma empresa que esta nueva medida busca “preparlo todo para rescatar a las empresas con los fondos de los trabajadores chilenos”. De aprobarse la ley que regula los cambios de fondo, de la mano con el proyecto que daría al superintendente de Pensiones Osvaldo Masías la facultad de efectuar cambios masivos de fondos, esto permitiría mover masivamente las acciones de los y las trabajadores al fondo de pensiones B, en el cual todo se invierte en acciones nacionales. La regulación del cambio de fondos dificulta sacar los dineros de este fondo, por lo que el empresariado queda libre de utilizar el dinero de estas acciones para salvar sus empresas de la crisis. En lo que se liga a la familia Piñera Morel, está claro que verían sus propias inversiones y su fortuna personas afectadas positivamente por un salvataje de estas proporciones. Queda en evidencia, según lo expuesto por Lorenzini, que las movidas de la familia Piñera Morel y la familia Cueto para salvarse van más allá de negocios secretos, sino que pasan derechamente a afectar los fondos de pensiones de los y las trabajadores de Chile.

Mientras que el mandatario sólo bajo la presión de protestas y a regañadientes se movió para entregar los insumos mínimos para la supervivencia de las familias chilenas pasando hambre en esta crisis sanitaria y económica, desde ya el primer trimestre de esta año venía asegurando su propia fortuna y la de sus amigos Cueto, y desde por lo menos hace un mes se planifica un rescate económico de la clase privilegiada a costos de las pensiones del pueblo trabajador chileno. De esta forma queda en evidencia para quien gobierna relamente Sebastián Piñera: para él, para su familia, y para su clase, el empresariado chileno.