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¿Se ha preguntado usted por qué razón el ciudadano común y corriente debe financiar programas para mejorar la atención de personas con discapacidad física?
¿Se ha preguntado por qué razón solo la discapacidad física y no otros trastornos del desarrollo humano?
¿Se ha preguntado -verdaderamente- qué es la Teletón?

Para empezar, hay que observar que este mecanismo se replica año a año exclusivamente para una sola discapacidad humana: la física.
¿Qué pasa con los discapacitados intelectuales? ¿Qué pasa con las personas que sufren alteraciones psiquiátricas? ¿Quién ayuda a los discapacitados perceptivos: ciegos, sordos? ¿Por qué se ignoran los trastornos del lenguaje? ¿Quién ayuda a todas las personas que sufren las muy diversas alteraciones neurológicas que existen? ¿Dónde están las parálisis cerebrales? ¿El autismo? Todas estas discapacidades siguen en la sombra, en la ignorancia y en la pobreza.
La Teletón posee un carácter eminentemente mediático, publicitario, comercial y hasta posee un sello de farándula. La Teletón es un invento que promueve el enriquecimiento de grandes empresas que, para los ojos engañados de mucha gente, cumplen con una misión de caridad que no es tal. La promoción de productos en la Teletón produce grandes ganancias a las empresas y la donación de fondos le permiten a las mismas empresas rebajar impuestos. Es un negocio redondo.
¿Por qué razón se realiza utilizando la discapacidad física y no otras? Un estudio realizado hace muchos años en EEUU verificó que la imagen del discapacitado físico conmueve más a las personas y a su vez, la imagen de otras discapacidades (psiquiátrica, intelectual, etc) produce cierto rechazo. He aquí una discriminación interesada e indigna.
Por otra parte, la Teletón instala la idea de que “la caridad” resuelve los problemas de la pobreza y la salud, cuando en rigor, debiera ser el Estado solidario la entidad a cargo de esta necesidad social, como otras.
Además, la Teletón, probablemente sin proponérselo, colabora con la vieja idea de que las diferencias humanas deben ser tratadas en su propio ámbito, como verdaderos ghettos: centros para discapacitados, escuelas para niños con déficit, hospitales para alteraciones mentales, grupos educativos para niños con trastornos de aprendizaje o lenguaje, etc, etc, desvalorando el concepto de inclusión social en la práctica.
La Teletón apela a la emoción para conseguir sus objetivos. Sin embargo esta emoción es la lástima, la compasión, la conmiseración, lo que constituye solo una forma de manipulación publicitaria, porque finalmente la televisión (que sustenta esta actividad) volverá a su programación frívola y decadente por los 364 días restantes del año.
Finalmente, tendríamos que decir que los niños que padecen discapacidad física no son responsables de esta aberración, no son culpables de nada. Nos atrevemos a decir que son más bien víctimas inocentes y cándidas de esta desigualdad tan formidable, donde ellos gozan de algunos ventajas para que todos los demás discapacitados sigan en la indefección y el olvido.

 

Mario kreutzberger – Michelle Bachelet
Mario kreutzberger – Sebastian Piñera

Andrónico Luksic – Mario kreutzberger

Dictador Pinochet – Mario kreutzberger

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