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Mujeres Lo Hermida

Por Alexis Polo

La Población Lo Hermida, Peñalolén, ha sido golpeada duramente por la represión desde el 18 de octubre en adelante. Durante las últimas tres noches carabineros ha gaseado la población sin ningún tipo de justificación y mucho menos criterios. Sin ir más lejos, en la madrugada disparan bombas lacrimógenas a las casas de las y los pobladores generando riesgos inminentes de incendios que la propia comunidad tiene que afrontar.

A pesar de la represión, al interior de la población se han generado redes y organización que, en el contexto de crisis sanitaria que estamos viviendo, busca ser un apoyo para las y los vecinos del lugar. De hecho, durante las últimas tres semanas, las pobladoras articuladas en una Red de Apoyo recaudaron la suma de 1.050.000 mil pesos para comprar y armar cajas de alimentos, lo que se tradujo en 155 vecinas y vecinos que recibieron la solidaridad de la misma comunidad a través de canastas familiares. Conversamos con cuatro mujeres, todas pobladoras de Lo Hermida, que se organizaron para generar acopio, ollas comunes y distribución de alimentos al interior de la población.

Priscila Sousa, es madre de dos niños, es trabajadora social y parte de la Red de Apoyo. Señala, mientras mira a sus hijos jugar en la plaza del lugar, que el inicio de esta red se produjo “junto a la Jenny, que también es vecina de acá, así nació la Red de Apoyo. Nos conocimos a partir de la crisis que se generó en Los Presidentes (Avenida que cruza lo Hermida) por la violencia policial, ella puso su profesión, que es abogada, al servicio de los vecinos y de los niños sobre todo, y desde ahí empezamos a vincularnos y se generó esta red, más que nada en alimentación”.

Priscila, ante la situación actual que vive el país, y sobre todo, la clase trabajadora, señala que, “con la problemática de la pandemia se han detectado hogares de abuelitos, que esto está de antes, esto siempre ha estado, que están solos, tienen pensiones miserables, no hay pañales, todavía aquí hay pisos de tierra, entonces hemos logrado canalizar ayuda con familias que sí tienen sueldo, que ellos puedan sacar un poco de su canasta básica para poder sostener a las familias que están en una situación de desmedro acá en la población”.

La cuarenta ha mostrado la realidad de millones de personas en el país que viven en condiciones de hacinamiento. Desde el ejecutivo insisten en la instalación de una “nueva normalidad”. Sin embargo, no cuidan a la clase trabajadora y solo se han preocupado de las ganancias antes que la vida. No hay políticas para ir en ayuda de los más pobres, al contrario, los mandan directo al matadero. Es por ello, que la organización y la solidaridad de las comunidades resulta importante para el cuidado y la vida del pueblo.

Durante el acopio y el trabajo realizado por las pobladoras, las mismas personas que han sido ayudadas por la solidaridad de las y los vecinos, se suman a la Red de Apoyo para brindar su tiempo y entrega en esta causa. Este es el caso de Mónica Ahumada, de 72 años, y quien, además, enviudó hace poco. Mónica tiene un taxi que facilita para que se hagan las compras y la distribución de las canastas de alimentación al interior de la población, especialmente a los adultos mayores que no pueden o tienen dificultad para desplazarse.

Mónica señala que se “siente satisfecha, muy bien, porque también yo estoy, como le digo, aportando con mi granito de arena con este vehículo. También me siento contenta y feliz, porque a la vez  yo también puedo recibir un apoyo de ellas, porque una mercadería nos hace falta igual en la casa”. Además, hace énfasis  en la importancia de replicar este ejemplo de acopio a otros vecinos.

Por otro lado, Alicia Umaña, y quien vive junto a sus dos nietas en Los Presidentes, lugar donde se ha concentrado la violencia policial durante los últimos meses, también es parte de la Red de Apoyo. Cuenta que ella se enteró a través de Jenny, una amiga de redes sociales, de la red. “Un día llegó a la casa y me conversó, y yo me movilicé al tiro buscando gente de la tercera edad, para ayudarlos, darles una canasta para que tengan mejor pasar en estos momentos”, comenta Alicia.

Añade, además, con respecto de instaurar centros de acopios en otros lugares, que “me encantaría, y de hecho, una señora, la presidenta de una sede donde yo fui a preguntar por abuelitos, está reuniendo alimentos para llevar canastas a las personas que lo necesitan. Fue como que dimos la idea, fuimos como el pilar de todo esto y están haciendo cosas en otros lados”.

“Nosotras hemos aprendido, acá en Lo Hermida, yo por ejemplo, con las mujeres que llegaron a tomarse los terrenos y ha sido lo que mis vecinas me enseñan. Acá en el territorio se hacen ollas comunes, la gente llega hasta tarde con niños a comer, ya no estamos reuniendo ni juntando gente, pero eso sí, la gente se lleva la comida para la casa. Hemos visto protocolos de salud y todo para no estar contagiándonos, haciéndolo de manera responsable y traspasando esa información a las vecinas que no lo tienen de todo claro”, señala Priscila.

Angélica Parraguez es otra vecina del lugar, y también llegó a la Red de Apoyo por Priscila. Ella ha estado trabajando, no solamente desde el acopio, sino desde hace mucho tiempo, cuando empezó revuelta popular a través de ollas comunes en la población.

Angélica hace hincapié en que si puede seguir hasta que se muera haciendo esto, lo va hacer, porque le gusta ayudar a la gente, porque ella ha estado mal y la gente la ha ayudado. Añade, que “la gente queda feliz, aunque sea un aceite o un kilo de arroz, la gente se emociona, llora. A mí me ha tocado entregar canastas y yo, aparte de las canastas que le han llegado a las chiquillas, yo he realizado canastas por las mías, de mi bolsillo, porque han faltado canastas y esas las hago yo. Pero la gente aunque sea un kilo de azúcar, o un kilo de sal que le lleves, queda conforme, contenta. Ahora aparte como la cosa está mala del trabajo, hay muchas familias sin trabajo, y por eso nosotros estamos acá, ayudando a nuestra población”.

Las cuatro mujeres están orgullosas del trabajo que han realizado y, al mismo tiempo, dan “las gracias a todas las familias, principalmente a las mujeres, porque somos mujeres las que estamos dando este apoyo y estamos logrando que se abastezcan estas familias más empobrecidas del  territorio. Sabemos que es una crisis que ha estado permanente, y que solo el apoyo mutuo va a lograr que nosotras sobrevivamos a la pandemia”.

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