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 Especial para PRIMERA LÍNEA PRENSA.
Por: Mario Aguirre Montaldo.
Las empresas concesionarias de peajes en carreteras, como es la tónica del modelo económico, obtienen ganancias exorbitantes y a su vez sobre explotan la fuerza de trabajo de empleados y empleadas que atienden al público en condiciones muy precarias. La falta de trabajo y la falta de oportunidades hacen que estos trabajadores, en general, silencien este drama laboral, para cuidar su puesto de trabajo, siendo este “silencio” otra perversión del sistema.
Sin embargo ya comienzan a levantar la voz para denunciar las condiciones laborales. Estas empresas contratan a plazo fijo para pasar posteriormente, a quienes “aguanten el régimen”, a plazo indefinido, donde se paga un sueldo precario.
Deben hacer turnos por 5 noches seguidas, sin protección de seguridad expuestos a asaltos y maltratos de algunos usuarios. Ha habido casos de agresión física. No pueden ir al baño durante este período y se ha señalado que es frecuente que muchas personas desarrollen infecciones urinarias por esta razón. Se les paga un bono de 20 mil pesos mensuales por hacer turno nocturno, sin embargo, cualquier falta del trabajador es castigada con el retiro del bono.
Las horas extras no se pagan a pesar de que en ocasiones deben hacerlas necesariamente.
En turno de día hay derecho a media hora de colación para lo cual debe haber disponible un reemplazo de otro trabajador. De modo contrario no pueden abandonar su puesto.
Hay trabajadores que prefiern que se les pague la hora de colación, sin embargo no se firma en libro alguno y son muy frecuentes las complicaciones del pago de estos períodos por parte de la empresa.
Una trabajadora relata a PRIMERA LÍNEA: “Por varios años no se recibe gratificación argumentando la empresa que las ganancias son insuficientes, argumento imposible de creer porque vemos cómo ingresan millones y millones de pesos diarios en sus arcas. Los horarios son extenuantes, nos obligan a hacer horas extras ilegales con largas esperas para abordar el transporte. Si alguien reclama, como represalia nos destinan a lugares alejados. Hay malos tratos de parte de  supervisores, respuestas inadecuadas o peor aun, falta de ellas. Ha habido acoso de parte de algunos jefes, en especial con mujeres jóvenes recién llegadas. No hay selección ni concursos para ingreso.
Otra trabajadora señala a PRIMERA LÍNEA: “Humanamente lo peor son los permisos para ir al baño. Recalco “permisos”, no avisos. La autorización muchas veces depende del criterio del encargado de turno, los que pueden ser postergados o negados, no importando que las peajistas estén en su período menstrual o con dolores de estómago por contener la necesidad de ir al baño. En ocasiones, te obligan a explicar por teléfono la razón para ir al baño, sabiéndose que la comunicación se recibe en alta voz. Cuando hay cámaras de “seguridad” éstas están puestas para vigilar a los trabajadores más que para protegerlos. Falta mucho para que se dignifique este trabajo y se dejen de vulnerar los derechos laborales”

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